sábado, 16 de marzo de 2013

Sir Francis Drake (1540-1596)


















Sir Francis Drake.  Trabajo realizado por la alumna Nadine Almanqour Garrido (3º ESO)
                                                                                             Colegio Internacional Europa.
                                               

martes, 12 de marzo de 2013

La Conspiración de la Pólvora (1605)

                                             

         Normalmente, la ceremonia de apertura anual del Parlamento de Inglaterra tiene lugar a principios de noviembre. Pero, antes de que el monarca -actualmente Isabel II- dé inicio a la sesión inaugural, los sótanos del Palacio de Westminster, sede del Parlamento, son registrados por los Alabarderos de la Casa Real. En concreto, son diez miembros de los Yeomen of de Guard, guardias que protegen a los reyes de Inglaterra en sus actos ceremoniales, los que bajan a las entrañas del Parlamento con linternas, cumpliendo con una tradición que se remonta a principios del siglo XVII.
         Por otro lado, aún en nuestros días, cada año pueden verse en Inglaterra grupos de niños que, también a principios de noviembre, abordan a los turistas y demás viandantes, pidiéndoles "un penique por Guy". El dinero reunido lo emplean en hacer estallar fuegos artificiales y cohetes el día 5 de ese mes, mientras que, al mismo tiempo, queman un muñeco de trapo en una hoguera. Ese pobre muñeco es una representación de Guy Fawkes, quien, en la madrugada del 5 de noviembre de 1605, fue detenido en los sótanos del Parlamento, al ser sorprendido preparando unos explosivos. Su intención era hacer estallar el Parlamento unas horas después, cuando el rey, Jacobo I, estuviera celebrando la ceremonia de su apertura.

lunes, 4 de marzo de 2013

sábado, 2 de marzo de 2013

El desastre de la Armada Invencible (1588)


                                
       
          El 20 de mayo de 1588, tras varios meses de preparativos, partía desde Lisboa la Armada española hacia Inglaterra. Mientras las naves iniciaban la travesía, cientos de personas aclamaban a los marineros que acababan de embarcarse en la que resultaría ser una misión imposible. El inicio no fue sino un mal presagio, un avance de lo que sucedería después. En efecto, cuando aún podía distinguirse el contorno de las costas de España, la expedición fue sorprendida por una espectacular tormenta, provocando graves desperfectos en algunos de los barcos, haciéndose necesario que la Armada buscara refugio en los puertos de Vizcaya y Galicia. El inicio de las operaciones, por tanto, tuvo que retrasarse.
         Dos meses después, el 19 de julio, varios capitanes ingleses de gran prestigio se entretenían jugando a los bolos en Plymouth. Se trataba de Francis Drake, John Hawkins y Martin Frobisher, a los que acompañaba el Alto Almirante de Inglaterra, lord Howard de Effingham. La serenidad de los ingleses en los momentos previos del inevitable enfrentamiento con la Armada española parecía ser, en este caso, el signo evidente de un buen augurio. Ciertamente, tan confiados parecían estar que, cuando ese mismo día, mientras celebraban la partida de bolos, les llegó la noticia del avistamiento de un barco español, Drake dijo que no había por qué suspender la competición, pues tendrían tiempo de sobra para hacer frente al enemigo.